A menudo los líderes espirituales tenemos que escuchar a las personas cuando revelan los secretos mas oscuros de sus vidas. A lo largo de años, creemos que hemos escuchado casi todo pecado confesado. Así que me desconcerté cuando leí que el gran predicador del siglo IX, Charles Spurgeon, una vez había comentado que literalmente había escuchado todo pecado confesado, excepto el de avaricia. Me di cuenta de que mi poca experiencia, más de cien años después, era la misma. Nunca he escuchado a nadie confesar la avaricia, aun cuando ha habido ocasiones muy reales en las que se trataba de un diagnóstico bastante obvio de avaricia. También me di cuenta, en mis momentos de mayor honestidad, que yo mismo lucho con la avaricia, al querer lo que otros poseen y yo no.... y no necesariamente dinero, ya que no es el único centro de la avaricia, pero es bien fundamental en nuestra cultura o país El Salvador.
Pablo quería que reconociéramos que el problema no es el dinero sino el amor al dinero. En 1 Timoteo 6:9 dijo que aquellos que están ansiosos por enriquecerse son los que están en peligro espiritual. Las palabras exactas de Pablo fueron: "pero los que quieren enriquecerse", es decir, aquellos que han puesto sus corazones en las riquezas, y no piensan nada mas que en amontonar mas riqueza sobre riqueza. Hace unos días publique en Facebook lo que dice Demócrito, el gran filósofo ateniense: "Algunos hombres trabajan como si fueran a vivir eternamente". Es interesante y a la vez tentador ver la avaricia como el problema de los demás, en especial de aquellos que tienen mas dinero que nosotros. Pero sabemos que "querer enriquecerse" no es algo exclusivo de los adinerados. De hecho, los que no tenemos dinero somos los que a menudo nos consume un deseo grande por adquirir más y más riquezas (o, más y más chunches). Esa es la razón por la que tenemos que leer las palabras de Pablo cuidadosamente. Estas no se aplican solamente a aquellos con los ingresos mas elevados. 1 Timoteo 6:10 es uno de esos versículos que las personas a menudo citan mal y distorsionan totalmente su mensaje y contenido.
Escuchamos decir que la Biblia enseña que "el dinero es la raíz de todos los males" y que las riquezas no vienen sin peligros, pero lo que Pablo dijo indica que el problema no es el dinero, sino el "amor al dinero", un deseo que puede afectar a ricos lo mismo que a pobres....y de hecho, lo vemos a diario.
Es importante mantener el equilibrio de la Escritura. Los ricos, dice la Escritura, tienen que usar su riqueza y disfrutarla responsablemente, pero no han de amarla. Algunos de los héroes de la fe en la Biblia eran personas de gran riqueza, creyentes tales como Job, Abraham, David y Nehemias. Otros disfrutaron de posiciones de prominencia y prosperidad, tales como José y Daniel. Ninguno de estos hombres fue condenado por lo que poseía, ni vivió para sus posesiones. Abraham supo lidiar con la riqueza; su sobrino Lot fue seducido por ella, haciendo elecciones tontas y malvadas. El problema no es el valor neto del dinero sino los valores del corazón, es decir, cuanto amo el dinero que resulta ser el centro de mi vida. Esa es la cosa.
La avaricia es un problema apremiante en nuestra cultura de consumo. En el momento en que escribo esto, existe una preocupación nacional en El Salvador por la economía, que no crece, y que el gobierno regala mucho, etc, etc. Todo mundo se queja de cualquier gobierno, pero lo real es que la economía no crece desde 1996. Nada nuevo. Cualquiera que sea la dirección en que vaya la economía, el hecho es que somos personas que miden el éxito en términos de prosperidad económica individual y posesiones materiales.
Hoy en día se habla que El Salvador es el país más desigual en toda América Latina. La franja de familias o personas que tienen mucho rebasa por millones a los pobres. La clase media - al igual que en los Estados Unidos - cada vez es más pequeña, y la que sustenta la mayor carga de impuestos, es decir, es la clase que más responsable es en el pago de sus impuestos. El autor del antiguo libro de Eclesiastés lo dijo hace miles de años: "El que ama el dinero no se saciará de dinero, y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias... Cuando aumentas los bienes, aumentan también los que los consumen" (Eclesiastés 5:10-11).
La palabra griega que se traduce como "avaricia" significa "un deseo de tener mas, y consumir más". Como dicen los chilenos: " ese es el tema..."..... y como dijera mi gran amigo Steve: "llenarse de tanto chunche". En la opinión del Señor Jesús y los apóstoles, esta no es solo una tendencia que se debe evitar en una sociedad capitalista de consumo como la salvadoreña. En verdad, es un enemigo mortal que destruye a la juventud salvadoreña actualmente, y es un problema del alma que nos tienta a todos a ignorar la linea delgada a donde nuestra vida corre peligro por no saber, gastar, ahorrar, ni consumir.
jueves, 29 de octubre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
Confiando en Dios para el futuro y para el pasado (Parte 2 de 3)
En esta segunda entrega, hablo sobre la diferencia e importancia de la fe. Esa fe tradicional que me mueve cada ida cuando no tengo problemas; y cuando la fe se manifiesta con duda ante los problemas por el hecho de que no veo físicamente a Dios actuando para defenderme o resolver rápidamente lo que enfrento. Los versículos de Isaías ( cap. 17 ) de la primera entrega, nos presentan un contraste entre un hombre que confía en el mismo y otro que no solamente confía en Dios, sino que hace del Señor su confianza total, completa. No necesita nada mas !
Cuando nos sometemos al control, estrategias, inteligencia y manipulación, entonces confiamos en nosotros mismos. En vez de dar nuestros ansiosos corazones al Señor, nos inundamos en la incertidumbre de los "y que si...?" de la vida empleando una o varias de las tácticas mencionadas arriba y "le ayudamos a Dios". Ciertamente, esperar es muy duro, doloroso a veces, y realmente a menudo, Dios trabaja verdaderamente despacio al punto que nos desespera el hecho de no tener esa respuesta en el tiempo que la necesitamos, o peor, oramos pero no vemos o "sentimos" que Dios responde.
A que resultados nos enfrentamos entonces ? desastre. Nos convertimos en un arbusto que nadie ve, espiritualmente deambulando con una apariencia dura, seca y sin vida. Nuestros corazones se vuelven desiertos, y no disfrutamos de la prosperidad de nuestro corazón en comunión con Dios. Nuestro enfoque está en lo que podemos hacer para lograr lo que queremos, y no en como podemos confiar.
La persona que confía en Dios y que hace de Dios su total confianza, es una persona que tiene poder, vibra y se enriquece en paz. Sus ojos están puestos en la soberanía de Dios, el cual aun en tiempos de problemas continuos, esta verde y no deja de dar fruto. Que imagen más gloriosa ! Hojas verdes en periodos de sequía ? alguna vez hemos visto esto ?. Cero ansiedad. Esto es lo que necesitamos !
Debemos despojarnos de nosotros mismos. Es como lanzarnos en el agua sin flotador porque tenemos siempre la tendencia de tratar de controlar y ayudar a Dios en las decisiones que solamente El sabe cuales son las mejores. Y es precisamente eso lo que nos lleva a la ansiedad: quererle ayudar para que los resultados positivos estén a mi favor, que vengan mas rápido para que mi corazón descanse. No querramos controlar o manipular. Que Dios nos enseñe no solamente a confiar sino hacer de El nuestra total confianza. Yo lucho todos los días por lograr tener esas raíces profundas plantadas en contacto con el agua. A medida la temperatura de los problemas sube, oro para confiar más en vez de estar temeroso. Estar contento en vez de ansioso.
Cuando en la vida nos sorprenden los "y que si ...?", debemos preguntarnos si vamos a juzgar a Dios por las circunstancias que no entendemos, o juzgar las circunstancias sobre la base del carácter de Dios, es decir quién es El ? tendrá suficiente poder ? Es digno de ser alabado y analtecido ? tendrá algún control sobre la naturaleza y la humanidad ? Seré yo su verdadero hijo ? Querrá protegerme ?. Isaías 41:10 declara "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". Salmo 141:8 " Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; en ti he confiado; no desampares mi alma." Estos versículos afirman una de las mayores promesas de Dios para el hombre - El está con nosotros, siempre nos ayudará y nos sustentará con la diestra de Su justicia. Qué promesa ! nos retan a poner nuestros ojos en la soberanía de Dios y a encontrar en El refugio, creyendo que El es la verdadera garantía de seguridad y paz para el mundo. El Salmo 112:7 refleja su cuidado pastoral, Su inmenso amor: "No tendrá temor de malas noticias, su corazón está firme, confiado en Jehová". solamente cuando nuestros corazones están sintonizados con la soberanía de nuestro amado Dios podemos estar en paz en medio de los "y que si...?" Que maravilloso es estar seguro que a medida escogemos sintonizar nuestro corazón con el de Dios, El, al mismo tiempo, nos enaltece, nos levanta y nos saca de los problemas..... y la tormenta pasa, a veces sin darnos cuenta. El tiempo que dedicamos a preocuparnos, entonces, debe reenfocarse: pasemos más tiempo de rodillas hablando con Dios !
Los versos anteriores posiblemente ya los conoces, pero realmente confías en Dios ? Esta pregunta tiene dos significados posibles: Puedes confiar en Dios ? tiene Dios el carácter y la naturaleza como para ser confiado, puedo dejar mis problemas en El en los tiempos de adversidad. El segundo significado es crucial: Tienes una relación tan personal con Dios y tal confianza que tu crees que El verdaderamente esta en todos aquellos eventos cruciales para tu vida que te generan ansiedad, aun cuando no ves evidencia física de su presencia y su poder ? esta es la almendra del asunto. Recordemos: el contentamiento viene de una adecuada y continua relación con Dios, no de una respuesta temerosa a las circunstancias. Nuestros " y que si ?..." nos acercarán a Dios en fe o nos llevaran a la preocupación y la dependencia en mi mismo. Dios da paz y contentamiento, la preocupación nos lleva a la enfermedad y a la miseria.
(continuará en una tercera y última entrega la próxima semana)
Cuando nos sometemos al control, estrategias, inteligencia y manipulación, entonces confiamos en nosotros mismos. En vez de dar nuestros ansiosos corazones al Señor, nos inundamos en la incertidumbre de los "y que si...?" de la vida empleando una o varias de las tácticas mencionadas arriba y "le ayudamos a Dios". Ciertamente, esperar es muy duro, doloroso a veces, y realmente a menudo, Dios trabaja verdaderamente despacio al punto que nos desespera el hecho de no tener esa respuesta en el tiempo que la necesitamos, o peor, oramos pero no vemos o "sentimos" que Dios responde.
A que resultados nos enfrentamos entonces ? desastre. Nos convertimos en un arbusto que nadie ve, espiritualmente deambulando con una apariencia dura, seca y sin vida. Nuestros corazones se vuelven desiertos, y no disfrutamos de la prosperidad de nuestro corazón en comunión con Dios. Nuestro enfoque está en lo que podemos hacer para lograr lo que queremos, y no en como podemos confiar.
La persona que confía en Dios y que hace de Dios su total confianza, es una persona que tiene poder, vibra y se enriquece en paz. Sus ojos están puestos en la soberanía de Dios, el cual aun en tiempos de problemas continuos, esta verde y no deja de dar fruto. Que imagen más gloriosa ! Hojas verdes en periodos de sequía ? alguna vez hemos visto esto ?. Cero ansiedad. Esto es lo que necesitamos !
Debemos despojarnos de nosotros mismos. Es como lanzarnos en el agua sin flotador porque tenemos siempre la tendencia de tratar de controlar y ayudar a Dios en las decisiones que solamente El sabe cuales son las mejores. Y es precisamente eso lo que nos lleva a la ansiedad: quererle ayudar para que los resultados positivos estén a mi favor, que vengan mas rápido para que mi corazón descanse. No querramos controlar o manipular. Que Dios nos enseñe no solamente a confiar sino hacer de El nuestra total confianza. Yo lucho todos los días por lograr tener esas raíces profundas plantadas en contacto con el agua. A medida la temperatura de los problemas sube, oro para confiar más en vez de estar temeroso. Estar contento en vez de ansioso.
Cuando en la vida nos sorprenden los "y que si ...?", debemos preguntarnos si vamos a juzgar a Dios por las circunstancias que no entendemos, o juzgar las circunstancias sobre la base del carácter de Dios, es decir quién es El ? tendrá suficiente poder ? Es digno de ser alabado y analtecido ? tendrá algún control sobre la naturaleza y la humanidad ? Seré yo su verdadero hijo ? Querrá protegerme ?. Isaías 41:10 declara "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". Salmo 141:8 " Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; en ti he confiado; no desampares mi alma." Estos versículos afirman una de las mayores promesas de Dios para el hombre - El está con nosotros, siempre nos ayudará y nos sustentará con la diestra de Su justicia. Qué promesa ! nos retan a poner nuestros ojos en la soberanía de Dios y a encontrar en El refugio, creyendo que El es la verdadera garantía de seguridad y paz para el mundo. El Salmo 112:7 refleja su cuidado pastoral, Su inmenso amor: "No tendrá temor de malas noticias, su corazón está firme, confiado en Jehová". solamente cuando nuestros corazones están sintonizados con la soberanía de nuestro amado Dios podemos estar en paz en medio de los "y que si...?" Que maravilloso es estar seguro que a medida escogemos sintonizar nuestro corazón con el de Dios, El, al mismo tiempo, nos enaltece, nos levanta y nos saca de los problemas..... y la tormenta pasa, a veces sin darnos cuenta. El tiempo que dedicamos a preocuparnos, entonces, debe reenfocarse: pasemos más tiempo de rodillas hablando con Dios !
Los versos anteriores posiblemente ya los conoces, pero realmente confías en Dios ? Esta pregunta tiene dos significados posibles: Puedes confiar en Dios ? tiene Dios el carácter y la naturaleza como para ser confiado, puedo dejar mis problemas en El en los tiempos de adversidad. El segundo significado es crucial: Tienes una relación tan personal con Dios y tal confianza que tu crees que El verdaderamente esta en todos aquellos eventos cruciales para tu vida que te generan ansiedad, aun cuando no ves evidencia física de su presencia y su poder ? esta es la almendra del asunto. Recordemos: el contentamiento viene de una adecuada y continua relación con Dios, no de una respuesta temerosa a las circunstancias. Nuestros " y que si ?..." nos acercarán a Dios en fe o nos llevaran a la preocupación y la dependencia en mi mismo. Dios da paz y contentamiento, la preocupación nos lleva a la enfermedad y a la miseria.
(continuará en una tercera y última entrega la próxima semana)
jueves, 27 de agosto de 2015
Confiando en Dios para el futuro y para el pasado (Parte I)
Estarías de acuerdo conmigo en que existen enfermedades espirituales ?, bueno, si no lo estás, mi intención con esta entrada de blog es que podamos ver que Dios esta presente en nuestro pasado y en el futuro; curando, sanando y vendando todos los conflictos emocionales y espirituales que podamos enfrentar o que vengamos arrastrando de años atrás. Dos de los conflictos que tenemos presentes, pero que a menudo no reflexionamos en ellos, son los "y si"; y los "si tan sólo", y estos, muy a menudo, se convierten en verdaderas enfermedades espirituales. Veamos por que.
Estas dos enfermedades mortales son parientes gemelos, se trata de dos gemelos fraternos que no comparten el mismo cigoto ni tampoco el mismo ADN, pero que si son fecundados por el mismo ovulo, por lo tanto, las enfermedades en cuestión son del mismo tipo excepto su manifestación es diferente. Una se refiere al pasado: " si tan sólo...", y la segunda nace para agobiar el futuro: " y si...". Las dos carecen de los ojos de la fe y ocasionan la misma aflicción. "Si tan sólo..." esta relacionada con el pasado y a menudo nos hace pensar en lo que Dios nos ha dado, Por el contrario, " Y si..." ve hacia el futuro y nos ubica en una posición sobre lo que Dios pueda permitir en nuestras vidas. La primera nos lleva al enojo, y la segunda a la ansiedad.
Imagínate el conflicto. " Si tan sólo hubiera sido un hijo bueno con mi madre..... ahora no me sentiría con este pesar de que pude haber sido mejor". " Si tan sólo alguien me hubiera dicho que estudiara, ahora podría tener mejores expectativas laborales". " Si tan solo hubiera conocido al Señor joven, ahora seria un mejor creyente." Naturalmente, lo anterior crea enojo y la persona no puede encontrar paz interior a menos que Jesús y su amor incondicional y sanador llene el corazón, y sature la mente con pensamientos de paz. Por el contrario, " Y si la bebé no nace sana....como le vamos a hacer ?", " Y si no te dan el trabajo, como vas a pagar las deudas?". "Y si no pasas la PAES.... que van a decir tus papas", " Y si tu novia te rechaza....que va a pasar contigo ?", " Y si no te dan la visa americana...qué vas a hacer ?". El condicionante del futuro " y si...", nos lleva a tremenda ansiedad, sin darnos cuenta, nos aparta del patrón mental usual que nos da la fe y la creencia que todo, absolutamente todo esta bajo el control de Dios. Nos hace dudar.
La duda, el enojo y la ansiedad esta llevando al mundo al precipicio. Debemos reconocer que como enfermedades espirituales, estas deben pasar por un tratamiento médico, como cualquier otro padecimiento. La diferencia es que los medicamentos que Dios receta en estos dos casos del enojo y la ansiedad, están ligados a Su mismo corazón. A El le duele que no podamos dejar el pasado en el pasado y depositar el futuro en Su providencia. El ofrece salud, si tan solo nos acercamos con un corazón contrito y humillado. Por lo general, la persona que vive en el pasado y se preocupa por el futuro, no vive dentro del lindero de protección de Dios. Se sale del entorno, y su cercanía al maestro es muy lejana. Carece del estímulo necesario para interiorizar el impacto de la teología.
Maria Anne Hirschmann en su famoso libro, Hansi: La Niña que Amó la Swastika (el símbolo nazi) menciona que una de las cosas mas horrendas que tuvo que pasar no fue el hecho de que la encarcelarían por proteger y esconder judíos durante la segunda guerra mundial, sino la ansiedad y el temor que experimentó las tres semanas anteriores a su arresto. La incertidumbre y lo desconocido era tortura para ella porque simplemente esperar lo inevitable es mucho mas grave que el desastre en si mismo.
Esperar y enfrentar los " y si...", lo que podría pasar, convierte hasta al corazón más duro en un corazón ansioso, preocupado. Por ello, la mejor cura es hacer de Dios nuestro principal aliado, a quien podemos confiarle plenamente todos nuestras enfermedades espirituales. Jeremías 17:5-8 lo pone muy claro:
Estas dos enfermedades mortales son parientes gemelos, se trata de dos gemelos fraternos que no comparten el mismo cigoto ni tampoco el mismo ADN, pero que si son fecundados por el mismo ovulo, por lo tanto, las enfermedades en cuestión son del mismo tipo excepto su manifestación es diferente. Una se refiere al pasado: " si tan sólo...", y la segunda nace para agobiar el futuro: " y si...". Las dos carecen de los ojos de la fe y ocasionan la misma aflicción. "Si tan sólo..." esta relacionada con el pasado y a menudo nos hace pensar en lo que Dios nos ha dado, Por el contrario, " Y si..." ve hacia el futuro y nos ubica en una posición sobre lo que Dios pueda permitir en nuestras vidas. La primera nos lleva al enojo, y la segunda a la ansiedad.
Imagínate el conflicto. " Si tan sólo hubiera sido un hijo bueno con mi madre..... ahora no me sentiría con este pesar de que pude haber sido mejor". " Si tan sólo alguien me hubiera dicho que estudiara, ahora podría tener mejores expectativas laborales". " Si tan solo hubiera conocido al Señor joven, ahora seria un mejor creyente." Naturalmente, lo anterior crea enojo y la persona no puede encontrar paz interior a menos que Jesús y su amor incondicional y sanador llene el corazón, y sature la mente con pensamientos de paz. Por el contrario, " Y si la bebé no nace sana....como le vamos a hacer ?", " Y si no te dan el trabajo, como vas a pagar las deudas?". "Y si no pasas la PAES.... que van a decir tus papas", " Y si tu novia te rechaza....que va a pasar contigo ?", " Y si no te dan la visa americana...qué vas a hacer ?". El condicionante del futuro " y si...", nos lleva a tremenda ansiedad, sin darnos cuenta, nos aparta del patrón mental usual que nos da la fe y la creencia que todo, absolutamente todo esta bajo el control de Dios. Nos hace dudar.
La duda, el enojo y la ansiedad esta llevando al mundo al precipicio. Debemos reconocer que como enfermedades espirituales, estas deben pasar por un tratamiento médico, como cualquier otro padecimiento. La diferencia es que los medicamentos que Dios receta en estos dos casos del enojo y la ansiedad, están ligados a Su mismo corazón. A El le duele que no podamos dejar el pasado en el pasado y depositar el futuro en Su providencia. El ofrece salud, si tan solo nos acercamos con un corazón contrito y humillado. Por lo general, la persona que vive en el pasado y se preocupa por el futuro, no vive dentro del lindero de protección de Dios. Se sale del entorno, y su cercanía al maestro es muy lejana. Carece del estímulo necesario para interiorizar el impacto de la teología.
Maria Anne Hirschmann en su famoso libro, Hansi: La Niña que Amó la Swastika (el símbolo nazi) menciona que una de las cosas mas horrendas que tuvo que pasar no fue el hecho de que la encarcelarían por proteger y esconder judíos durante la segunda guerra mundial, sino la ansiedad y el temor que experimentó las tres semanas anteriores a su arresto. La incertidumbre y lo desconocido era tortura para ella porque simplemente esperar lo inevitable es mucho mas grave que el desastre en si mismo.
Esperar y enfrentar los " y si...", lo que podría pasar, convierte hasta al corazón más duro en un corazón ansioso, preocupado. Por ello, la mejor cura es hacer de Dios nuestro principal aliado, a quien podemos confiarle plenamente todos nuestras enfermedades espirituales. Jeremías 17:5-8 lo pone muy claro:
"Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto."
(continuará la próxima semana)
(continuará la próxima semana)
martes, 18 de agosto de 2015
Sabiduria, sobre todo sabiduria... Proverbios 2.1-7
Por mucho tiempo he observado a la gente. Me considero una persona muy observadora. Sus comportamientos, sus costumbres, quehaceres; sus inclinaciones, sus pasatiempos, sus planes, su lenguaje corporal y hasta su lingüística. Esto me gusta porque solamente de observar he aprendido mucho en la vida. Ahora que me inicio en el mundo del "blogging", que por cierto, esto del blogging me gusta porque, por definicion, un blog se define como un lugar en el internet a donde el escritor plasma sus observaciones, experiencias y opiniones sobre temas de importancia. Se trata, entonces, de utilizar el internet para compartir ideas, sentimientos y crear anuencia para que el pensamiento humana florezca y se multiplique en sabiduría.
Ahora que incursiono en este mundo, y me preparo para mi experiencia como "blogger", oro a Dios para que me de la sabiduría para escribir lo que finamente sale de mi corazón, con el fin de orientar y ayudar a otros, especialmente a los jóvenes en El Salvador, quienes ocupan un lugar especial porque conozco sus cargas, frustraciones y retos. Aqui les va, este primer blog, serán semanales y espero en Dios que les sirva y aprendan.
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Aunque el conocimiento es un bien apreciado en el mundo, la sabiduría es aun más importante (Pr. 8.11: Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.). La Palabra de Dios dice que la gente clama por sabiduría. Dios quiere que veamos la vida desde su perspectiva, y que evaluemos todo de acuerdo con los principios bíblicos. Nos ahorraríamos mucho dolor y frustración si cada situación en la vida la confrontáramos con el manual de vida, si cada freno que encontramos venimos al padre para "averiguar" que esta pasando, y por qué, y tomar su divino consejo.
Pero para ello, debemos buscar crecer en sabiduría, pues al igual que cualquier cosa valiosa, ella debe ser buscada y aprendida cuidadosamente de sus fuentes. La primera fuente es la Biblia. Proverbios enseña que debemos prestar atención a las palabras de Dios, y guardar sus mandamientos en nuestro corazón (4.20-22: Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan,
Y medicina a todo su cuerpo. En estos días, la información se transmite de acuerdo a los intereses de las personas que la han preparado, por lo tanto, la única manera de conocer la perspectiva correcta -es decir, la de Dios- es leer su Palabra y poner en práctica sus preceptos. (8.33: Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.) Otra fuente de sabiduría es el consejo de personas temerosas de Dios (12:15: El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.)
Algunas veces, el Señor trae hermanos en la fe a nuestras vidas para brindarnos orientación bíblica, aliento o corrección. En el libro de Proverbios, quienes ignoran las palabras de una persona temerosa de Dios son etiquetados como "insensatos". Así que no seamos insensatos. Rodeémonos de otros seguidores de Cristo que también estén buscando la sabiduría divina.
Nuestro Padre celestial asegura que quienes la busquen le encontraran a El (8.12,17: Yo, la sabiduría, habito con la cordura,y hallo la ciencia de los consejos.). Los creyentes diligentes descubrirán que poseen un tesoro abundante.
Ademas de una perspectiva piadosa, tendrán conocimiento, discernimiento y prudencia - riquezas poco comunes en el mundo moderno. Utilícemolas bien y sepamos que "sobre toda cosa guardada, debemos guardar nuestro corazón".
Ahora que incursiono en este mundo, y me preparo para mi experiencia como "blogger", oro a Dios para que me de la sabiduría para escribir lo que finamente sale de mi corazón, con el fin de orientar y ayudar a otros, especialmente a los jóvenes en El Salvador, quienes ocupan un lugar especial porque conozco sus cargas, frustraciones y retos. Aqui les va, este primer blog, serán semanales y espero en Dios que les sirva y aprendan.
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Aunque el conocimiento es un bien apreciado en el mundo, la sabiduría es aun más importante (Pr. 8.11: Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas;Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.). La Palabra de Dios dice que la gente clama por sabiduría. Dios quiere que veamos la vida desde su perspectiva, y que evaluemos todo de acuerdo con los principios bíblicos. Nos ahorraríamos mucho dolor y frustración si cada situación en la vida la confrontáramos con el manual de vida, si cada freno que encontramos venimos al padre para "averiguar" que esta pasando, y por qué, y tomar su divino consejo.
Pero para ello, debemos buscar crecer en sabiduría, pues al igual que cualquier cosa valiosa, ella debe ser buscada y aprendida cuidadosamente de sus fuentes. La primera fuente es la Biblia. Proverbios enseña que debemos prestar atención a las palabras de Dios, y guardar sus mandamientos en nuestro corazón (4.20-22: Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan,
Y medicina a todo su cuerpo. En estos días, la información se transmite de acuerdo a los intereses de las personas que la han preparado, por lo tanto, la única manera de conocer la perspectiva correcta -es decir, la de Dios- es leer su Palabra y poner en práctica sus preceptos. (8.33: Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.) Otra fuente de sabiduría es el consejo de personas temerosas de Dios (12:15: El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.)
Algunas veces, el Señor trae hermanos en la fe a nuestras vidas para brindarnos orientación bíblica, aliento o corrección. En el libro de Proverbios, quienes ignoran las palabras de una persona temerosa de Dios son etiquetados como "insensatos". Así que no seamos insensatos. Rodeémonos de otros seguidores de Cristo que también estén buscando la sabiduría divina.
Nuestro Padre celestial asegura que quienes la busquen le encontraran a El (8.12,17: Yo, la sabiduría, habito con la cordura,y hallo la ciencia de los consejos.). Los creyentes diligentes descubrirán que poseen un tesoro abundante.
Ademas de una perspectiva piadosa, tendrán conocimiento, discernimiento y prudencia - riquezas poco comunes en el mundo moderno. Utilícemolas bien y sepamos que "sobre toda cosa guardada, debemos guardar nuestro corazón".
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