viernes, 4 de septiembre de 2015

Confiando en Dios para el futuro y para el pasado (Parte 2 de 3)

En esta segunda entrega, hablo sobre la diferencia e importancia de la fe. Esa fe tradicional que me mueve cada ida cuando no tengo problemas; y cuando la fe se manifiesta con duda ante los problemas por el hecho de que no veo físicamente a Dios actuando para defenderme o resolver rápidamente lo que enfrento. Los versículos de Isaías ( cap. 17 ) de la primera entrega, nos presentan un contraste entre un hombre que confía en el mismo y otro que no solamente confía en Dios, sino que hace del Señor su confianza total, completa. No necesita nada mas !

Cuando nos sometemos al control, estrategias, inteligencia y manipulación, entonces confiamos en nosotros mismos. En vez de dar nuestros ansiosos corazones al Señor, nos inundamos en la incertidumbre de los "y que si...?" de la vida empleando una o varias de las tácticas mencionadas arriba y "le ayudamos a Dios". Ciertamente, esperar es muy duro, doloroso a veces, y realmente a menudo, Dios trabaja verdaderamente despacio al punto que nos desespera el hecho de no tener esa respuesta en el tiempo que la necesitamos, o peor, oramos pero no vemos o "sentimos" que Dios responde.

A que resultados nos enfrentamos entonces ? desastre. Nos convertimos en un arbusto que nadie ve, espiritualmente deambulando con una apariencia dura, seca y sin vida. Nuestros corazones se vuelven desiertos, y no disfrutamos de la prosperidad de nuestro corazón en comunión con Dios. Nuestro enfoque está en lo que podemos hacer para lograr lo que queremos, y no en como podemos confiar.

La persona que confía en Dios y que hace de Dios su total confianza, es una persona que tiene poder, vibra y se enriquece en paz. Sus ojos están puestos en la soberanía de Dios, el cual aun en tiempos de problemas continuos, esta verde y no deja de dar fruto. Que imagen más gloriosa ! Hojas verdes en periodos de sequía ? alguna vez hemos visto esto ?. Cero ansiedad. Esto es lo que necesitamos !
Debemos despojarnos de nosotros mismos. Es como lanzarnos en el agua sin flotador porque tenemos siempre la tendencia de tratar de controlar y ayudar a Dios en las decisiones que solamente El sabe cuales son las mejores. Y es precisamente eso lo que nos lleva a la ansiedad: quererle ayudar para que los resultados positivos estén a mi favor, que vengan mas rápido para que mi corazón descanse. No querramos controlar o manipular. Que Dios nos enseñe no solamente a confiar sino hacer de El nuestra total confianza. Yo lucho todos los días por lograr tener esas raíces profundas plantadas en contacto con el agua. A medida la temperatura de los problemas sube, oro para confiar más en vez de estar temeroso. Estar contento en vez de ansioso.

Cuando en la vida nos sorprenden los "y que si ...?", debemos preguntarnos si vamos a juzgar a Dios por las circunstancias que no entendemos, o juzgar las circunstancias sobre la base del carácter de Dios, es decir quién es El ? tendrá suficiente poder ? Es digno de ser alabado y analtecido ? tendrá algún control sobre la naturaleza y la humanidad ? Seré yo su verdadero hijo ? Querrá protegerme ?. Isaías 41:10 declara "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". Salmo 141:8 " Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; en ti he confiado; no desampares mi alma." Estos versículos afirman una de las mayores promesas de Dios para el hombre - El está con nosotros, siempre nos ayudará y nos sustentará con la diestra de Su justicia. Qué promesa ! nos retan a poner nuestros ojos en la soberanía de Dios y a encontrar en El refugio, creyendo que El es la verdadera garantía de seguridad y paz para el mundo. El Salmo 112:7 refleja su cuidado pastoral, Su inmenso amor: "No tendrá temor de malas noticias, su corazón está firme, confiado en Jehová". solamente cuando nuestros corazones están sintonizados con la soberanía de nuestro amado Dios podemos estar en paz en medio de los "y que si...?" Que maravilloso es estar seguro que a medida escogemos sintonizar nuestro corazón con el de Dios, El, al mismo tiempo, nos enaltece, nos levanta y nos saca de los problemas..... y la tormenta pasa, a veces sin darnos cuenta. El tiempo que dedicamos a preocuparnos, entonces, debe reenfocarse: pasemos más tiempo de rodillas hablando con Dios !

Los versos anteriores posiblemente ya los conoces, pero realmente confías en Dios ? Esta pregunta tiene dos significados posibles: Puedes confiar en Dios ? tiene Dios el carácter y la naturaleza como para ser confiado, puedo dejar mis problemas en El en los tiempos de adversidad. El segundo significado es crucial: Tienes una relación tan personal con Dios y tal confianza que tu crees que El verdaderamente esta  en todos aquellos eventos cruciales para tu vida que te generan ansiedad, aun cuando no ves evidencia física de su presencia y su poder ? esta es la almendra del asunto. Recordemos: el contentamiento viene de una adecuada y continua relación con Dios, no de una respuesta temerosa a las circunstancias. Nuestros " y que si ?..." nos acercarán a Dios en fe o nos llevaran a la preocupación y la dependencia en mi mismo. Dios da paz y contentamiento, la preocupación nos lleva a la enfermedad y a la miseria.

(continuará en una tercera y última entrega la próxima semana)

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