jueves, 29 de octubre de 2015

Sabremos gastar, ahorrar y consumir ?

A menudo los líderes espirituales tenemos que escuchar a las personas cuando revelan los secretos mas oscuros de sus vidas. A lo largo de años, creemos que hemos escuchado casi todo pecado confesado. Así que me desconcerté cuando leí que el gran predicador del siglo IX, Charles Spurgeon, una vez había comentado que literalmente había escuchado todo pecado confesado, excepto el de avaricia. Me di cuenta de que mi poca experiencia, más de cien años después, era la misma. Nunca he escuchado a nadie confesar la avaricia, aun cuando ha habido ocasiones muy reales en las que se trataba de un diagnóstico bastante obvio de avaricia. También me di cuenta, en mis momentos de mayor honestidad, que yo mismo lucho con la avaricia, al querer lo que otros poseen y yo no.... y no necesariamente dinero, ya que  no es el único centro de la avaricia, pero es bien fundamental en nuestra cultura o país El Salvador.

Pablo quería que reconociéramos que el problema no es el dinero sino el amor al dinero. En 1 Timoteo 6:9 dijo que aquellos que están ansiosos por enriquecerse son los que están en peligro espiritual. Las palabras exactas de Pablo fueron: "pero los que quieren enriquecerse", es decir, aquellos que han puesto sus corazones en las riquezas, y no piensan nada mas que en amontonar mas riqueza sobre riqueza. Hace unos días publique en Facebook lo que dice Demócrito, el gran filósofo ateniense: "Algunos hombres trabajan como si fueran a vivir eternamente". Es interesante y a la vez tentador ver la avaricia como el problema de los demás, en especial de aquellos que tienen mas dinero que nosotros. Pero sabemos que "querer enriquecerse" no es algo exclusivo de los adinerados. De hecho, los que no tenemos dinero somos los que a menudo nos consume un deseo grande por adquirir más y más riquezas (o, más y más chunches). Esa es la razón por la que tenemos que leer las palabras de Pablo cuidadosamente. Estas no se aplican solamente a aquellos con los ingresos mas elevados. 1 Timoteo 6:10 es uno de esos versículos que las personas a menudo citan mal y distorsionan totalmente su mensaje y contenido.

Escuchamos decir que la Biblia enseña que "el dinero es la raíz de todos los males" y que las riquezas no vienen sin peligros, pero lo que Pablo dijo indica que el problema no es el dinero, sino el "amor al dinero", un deseo que puede afectar a ricos lo mismo que a pobres....y de hecho, lo vemos a diario.

Es importante mantener el equilibrio de la Escritura. Los ricos, dice la Escritura, tienen que usar su riqueza y disfrutarla responsablemente, pero no han de amarla. Algunos de los héroes de la fe en la Biblia eran personas de gran riqueza, creyentes tales como Job, Abraham, David y Nehemias. Otros disfrutaron de posiciones de prominencia y prosperidad, tales como José y Daniel. Ninguno de estos hombres fue condenado por lo que poseía, ni vivió para sus posesiones. Abraham supo lidiar con la riqueza; su sobrino Lot fue seducido por ella, haciendo elecciones tontas y malvadas. El problema no es el valor neto del dinero sino los valores del corazón, es decir, cuanto amo el dinero que resulta ser el centro de mi vida. Esa es la cosa.

La avaricia es un problema apremiante en nuestra cultura de consumo. En el momento en que escribo esto, existe una preocupación nacional en El Salvador por la economía, que no crece, y que el gobierno regala mucho, etc, etc. Todo mundo se queja de cualquier gobierno, pero lo real es que la economía no crece desde 1996. Nada nuevo. Cualquiera que sea la dirección en que vaya la economía, el hecho es que somos personas que miden el éxito en términos de prosperidad económica individual y posesiones materiales.

Hoy en día se habla que El Salvador es el país más desigual en toda América Latina. La franja de familias o personas que tienen mucho rebasa por millones a los pobres. La clase media - al igual que en los Estados Unidos - cada vez es más pequeña, y la que sustenta la mayor carga de impuestos, es decir, es la clase que más responsable es en el pago de sus impuestos. El autor del antiguo libro de Eclesiastés lo dijo hace miles de años: "El que ama el dinero no se saciará de dinero, y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias... Cuando aumentas los bienes, aumentan también los que los consumen" (Eclesiastés 5:10-11).

La palabra griega que se traduce como "avaricia" significa "un deseo de tener mas, y consumir más". Como dicen los chilenos: " ese es el tema..."..... y como dijera mi gran amigo Steve: "llenarse de tanto chunche". En la opinión del Señor Jesús y los apóstoles, esta no es solo una tendencia que se debe evitar en una sociedad capitalista de consumo como la salvadoreña. En verdad, es un enemigo mortal que destruye a la juventud salvadoreña actualmente, y es un problema del alma que nos tienta a todos a ignorar la linea delgada a donde nuestra vida corre peligro por no saber, gastar, ahorrar, ni consumir.